COPIAS, ACTUALIZACIONES, COMPROBACIONES Y REGISTRO
Mantener una web consiste en cuatro cosas: copias que se puedan restaurar de verdad, actualizaciones aplicadas con criterio, comprobaciones de que lo importante sigue funcionando y un registro de lo que se tocó. No incluye mejorar el posicionamiento, crear contenido ni rediseñar nada. Y la frecuencia no es universal: la documentación de WordPress da sugerencias según el tipo de sitio, no una regla que sirva para todos.
Mantenimiento, desarrollo y posicionamiento son tres facturas distintas
Conviene separarlos antes de juzgar si una cuota mensual está bien empleada, porque casi todos los malentendidos vienen de mezclarlos.
| Trabajo | Qué es | Ejemplos |
|---|---|---|
| Mantenimiento | Que lo que ya existe siga funcionando y se pueda recuperar | Copias, actualizaciones, comprobaciones, incidencias pequeñas |
| Desarrollo | Construir o cambiar algo que antes no estaba | Una página nueva, una funcionalidad, un rediseño |
| Posicionamiento | Conseguir que te encuentren | Palabras clave, contenido, ficha de Google, enlazado |
Una cuota de mantenimiento con un límite de horas no da para las tres cosas, y cualquier propuesta que insinúe lo contrario está prometiendo con horas que no existen. Lo razonable es que la propuesta diga qué tiempo incluye y qué ocurre cuando una tarea se sale de él.
Las copias solo cuentan si puedes restaurarlas
Es la parte del mantenimiento que más se descuida, porque nada falla mientras no haga falta. La documentación de WordPress es concreta en varios puntos:
- Hacen falta dos cosas. Una web tiene base de datos y archivos, y necesitas ambas para restaurarla por completo. Descargar la carpeta del sitio no incluye la base de datos, que vive en otro sistema.
- Copia regular, y siempre antes de una actualización. Es la formulación literal del manual.
- Verificar que la copia está y es utilizable es esencial. Aparece así, como paso propio, dentro de sus instrucciones de actualización.
- Las copias automáticas conviene respaldarlas a mano de vez en cuando para comprobar que el proceso funciona de verdad.
- Conservar entre tres y cinco copias recientes, guardadas en sitios distintos: el servidor, un almacenamiento en la nube y una descarga local, por ejemplo.
Sobre la frecuencia, WordPress ofrece una sugerencia general, no un requisito: semanal para webs pequeñas con pocos contenidos, diaria para sitios con mucha actividad. La traducción práctica es sencilla: la frecuencia la marca cuánto trabajo estás dispuesto a perder, no lo que hace el vecino.
Y una advertencia sobre el alojamiento: el manual reconoce que la mayoría de proveedores copian el servidor entero, pero recuerda que pedirles una copia lleva tiempo y que una recuperación rápida es lo que importa cuando algo se rompe.
Una copia que nunca se ha restaurado es una hipótesis. Probar una restauración de vez en cuando, aunque sea sobre una instalación de pruebas, es criterio de trabajo propio y es lo que convierte esa hipótesis en un seguro.
Actualizaciones: qué hace WordPress solo y qué no
Menos de lo que la mayoría supone, y justo en la parte que más falla. WordPress documenta cuatro tipos de actualización automática —núcleo, extensiones, plantillas y archivos de traducción— y su comportamiento por defecto no es el mismo para todos:
- Núcleo. Las actualizaciones automáticas existen desde WordPress 3.7 y están activadas en la mayoría de sitios. Antes de la versión 5.6 cubrían por defecto solo las versiones menores y las traducciones; desde la 5.6, las instalaciones nuevas reciben por defecto también las versiones mayores, salvo que WordPress detecte un control de versiones. Las instalaciones anteriores conservan su comportamiento previo.
- Traducciones. Se actualizan solas por defecto.
- Extensiones y plantillas. Aquí está la diferencia importante: WordPress indica que solo se actualizan automáticamente en casos especiales, determinados por la respuesta de su API y controlados por su equipo de seguridad para parchear vulnerabilidades críticas. El resto hay que activarlo o aplicarlo.
Es decir, la parte más numerosa de una web —diez, veinte o treinta extensiones— no se actualiza sola salvo que alguien lo configure. Ese es el trabajo mensual real, y el que explica por qué una web «que no toca nadie» acumula treinta avisos pendientes en un año.
WordPress también deja claro que desactivar por completo las actualizaciones automáticas está desaconsejado. Y sobre volver atrás, avisa de dos cosas: revertir a una versión anterior no suele ser recomendable, porque las nuevas suelen incluir correcciones de seguridad, y sin una copia previa del sitio y de la base de datos una vuelta atrás con éxito es prácticamente imposible.
Qué se comprueba después de tocar algo
Lo que perdería dinero si dejara de funcionar, y en ese orden. Actualizar no es el trabajo; el trabajo es saber si algo se rompió al hacerlo.
Una comprobación corta, que es criterio propio y cabe en pocos minutos:
- La portada y dos páginas importantes cargan sin errores.
- El formulario de contacto envía y el mensaje llega de verdad.
- La navegación funciona en un móvil, no solo en el escritorio.
- Si hay tienda o reservas, el proceso llega hasta el final.
- Ninguna página importante ha quedado en blanco o descolocada.
Cuando algo se descoloca justo después de actualizar, WordPress propone el método más simple y sigue siendo el mejor: desactivar las extensiones que no vienen de serie y reactivarlas una a una hasta encontrar la responsable.
El formulario merece mención aparte porque es lo primero que se rompe y lo último que se mira. Un cambio de servidor de correo, una extensión actualizada o un filtro antispam bastan para que los mensajes dejen de llegar sin que nada parezca roto en pantalla. Enviarse una prueba real cada mes es de las comprobaciones más rentables que existen.
Rendimiento, disponibilidad y hasta dónde llega el servicio
Se vigilan, pero no se resuelven dentro de una cuota pequeña. Conviene distinguir tres niveles:
- Vigilar. Saber si la web se ha caído y durante cuánto tiempo, y notar si ha empezado a cargar más lenta que hace tres meses.
- Corregir lo puntual. Una imagen enorme recién subida, una extensión que se ha vuelto pesada, una caché mal configurada.
- Optimizar en serio. Revisar la construcción del sitio, la plantilla o el alojamiento. Eso ya es un proyecto, no una tarea mensual.
El límite entre el segundo y el tercer nivel es el que debe estar escrito en cualquier propuesta. Si el diagnóstico apunta a que la base es el problema, la conversación pasa a ser otra: la de decidir si conviene mejorar la web o rehacerla.
Licencias, dominio y renovaciones: lo que caduca sin avisar a nadie
Son la parte administrativa del mantenimiento, y la que más disgustos da porque no depende de la web sino de un correo que nadie lee.
Conviene tener por escrito cuatro datos: qué se renueva, cuándo, con qué medio de pago y a qué dirección de correo llega el aviso. Dominio, alojamiento, certificado y extensiones de pago suelen ir por caminos distintos y con proveedores distintos.
Un detalle que sorprende a mucha gente: la mayoría de extensiones y plantillas de pago condicionan las actualizaciones a tener la licencia activa. Cuando caduca, el producto suele seguir funcionando, pero deja de recibir correcciones. Las condiciones exactas las fija cada fabricante, así que conviene mirarlas una por una en lugar de dar por hecho el mismo comportamiento para todas.
El dominio es el caso más delicado, porque su pérdida no la arregla ninguna copia de seguridad. Que esté a nombre del negocio, con acceso al panel del registrador y con la renovación bajo control de alguien del propio negocio, es lo único que garantiza que no dependa de terceros.
Un registro de cambios sirve al que venga después
Y ese puede ser tu proveedor actual dentro de ocho meses, o el siguiente. Cuatro columnas bastan: fecha, qué se tocó, qué versión había antes y quién lo hizo.
WordPress añade un caso concreto en el que ese registro deja de ser recomendable y pasa a ser necesario: si se han modificado archivos del propio WordPress, quien lo hizo tiene que llevar la cuenta de esos cambios, porque habrá que trasladarlos al código nuevo en cada actualización. Su consejo es directo: resistir la tentación de reutilizar el código antiguo, porque la probabilidad de error es alta.
Ese mismo registro es lo que convierte un informe mensual en algo útil. «Todo correcto» no es información; «se actualizaron estas cinco extensiones, se comprobó el formulario y la copia del día 3 se restauró sin incidencias» sí lo es.
Lo que el mantenimiento no va a arreglar
Tres cosas, y conviene decirlas antes de contratar.
No mejora el posicionamiento: mantener la web al día evita perder terreno por fallos técnicos, pero entrar en búsquedas nuevas exige investigación, contenido y trabajo continuado. No mejora la conversión: si la página no explica bien el servicio, seguirá sin explicarlo después de actualizar veinte extensiones. Y no rehace lo que está mal construido: cuando la plantilla o la estructura son el problema, la solución es un proyecto de diseño o rediseño web, no una cuota mensual.
Si vas a cambiar de plantilla o de estructura, además, ese trabajo tiene su propio procedimiento de riesgo: está en cómo rediseñar una web sin perder el posicionamiento.
Preguntas frecuentes
¿Puedo dejar todo en automático y olvidarme?
En parte, y con matices. WordPress actualiza por defecto el núcleo en la mayoría de sitios y las traducciones, pero las extensiones y las plantillas solo se actualizan solas en casos especiales controlados por su equipo de seguridad. Puedes activar la actualización automática de extensiones, y entonces el riesgo cambia de sitio: los cambios se aplican sin que nadie compruebe después si algo se rompió. Automatizar la actualización no automatiza la comprobación.
¿Cada cuánto hay que hacer copias?
Depende de cuánto trabajo estés dispuesto a perder. WordPress sugiere copias semanales para webs pequeñas y diarias para sitios con mucha actividad, y las presenta como sugerencia general, no como norma. Lo que sí es constante en su documentación es hacer una copia antes de cada actualización y verificar que las copias existen y se pueden usar.
Mi alojamiento ya hace copias. ¿Necesito algo más?
Es un buen punto de partida y no siempre es suficiente. La documentación de WordPress señala que la mayoría de proveedores copian el servidor entero, pero que solicitarles una copia lleva tiempo, y en una caída eso importa. Conviene saber tres cosas: cuántos días atrás llegan esas copias, si incluyen archivos y base de datos, y quién tiene permisos para restaurarlas sin abrir una incidencia.
SIGUIENTE PASO, CON EL ALCANCE CLARO
Si quieres que esto no dependa de acordarte
El mantenimiento falla casi siempre por lo mismo: no hay nadie a quien le toque hacerlo.
El plan de mantenimiento cuesta 85 € al mes + IGIC e incluye hasta 2 horas mensuales no acumulables, dedicadas a actualizaciones, copias e incidencias puntuales, sin permanencia. Antes de contratarlo se revisan la tecnología, los accesos y el estado de partida, porque no todas las webs pueden mantenerse con rigor dentro de ese límite. Si quieres comparar con el resto de servicios y sus horas, están en precios y alcances.